· ¿Sientes miedo? ·

Homenaje al legado del Dr. Edward Bach
en el aniversario de su nacimiento



Homenaje al legado del Dr. Edward Bach <br>en el aniversario de su nacimiento

24 de septiembre:

Aristóteles (384-322 a. C.), que tanto sabía, nos lo dijo hace ya tantos años: "Psique (alma) y cuerpo reaccionan complementariamente una con otro, en mi entender. Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique". Y así como Aristóteles pudo observarlo, en la práctica todos/as, hemos hecho esta observación, aunque a veces algo inconscientemente. Pero aún así, quien negaría la influencia positiva de las vacaciones sobre el cuerpo. Cuando salimos a disfrutar de nuestro tiempo de descanso, no sentimos liberados. Varios días antes ya estamos disfrutando ilusionados/as y expectantes porque haremos aquellas actividades que más nos gustan, que más deseamos y nos apetecen. Nos sentimos bien y poco a poco el cuerpo se libera de los males, desaparecen los dolores de cabeza, dormimos bien, tenemos buenas digestiones, se nos cura la piel y nos cambia hasta la cara.

A partir de 1920, el Dr. Edward Bach, inició su incursión en el método homeopático, trabajando en el Hospital Homeopático de Londres. Es en esta etapa de su vida donde logra hacer sus más sorprendentes avances. Su línea de investigación era el desarrollo de vacunas para tratar la toxemia intestinal. Pero al conocer la Materia Médica homeopática, se reafirma en su intuición, en su sentir acerca de la importancia fundamental de tratar no sólo los males del cuerpo, si no el "cómo se siente la persona". Comprueba esto, porque aprende que los remedios  homeopáticos se seleccionan teniendo en cuenta principalmente los síntomas emocionales además de los padecimientos físicos.

Las flores de Bach son sistema único de autoayuda para la gestión de nuestros sentimientos. Un sistema completo en sí mismo, que nos ofrece la oportunidad de conocer profundamente nuestra naturaleza emocional, permitiéndonos abordarla para sanarla, para dejar de padecerla y comenzar a disfrutarla. No es lo mismo sentirse inseguro/a que sentirse segura/o, no da igual no valorarse que valorarse, no se consigue lo mismo sin confianza en uno mismo/a, que con confianza... Las flores de Bach son un sistema que nos ayuda devolver a su fase positiva cada sentimiento, a recobrar la homeostasis pérdida en tantos años de reprimirla. Y pone en orden todo lo que ya sabemos sobre ellos, porque sentir venimos sintiendo desde siempre, pero nadie nunca nos enseñó a reconocerlos y ponerles nombre. A afrontarlos conscientemente. ¿Quieres saber más sobre ellas?

Todo lo contrario, nos han venido enseñando desde casa y la escuela a auto-reprimirnos y controlar todo sentimiento considerado socialmente fuera de lugar... y qué hacemos con el enfado, con la rabia, qué hacemos con la inseguridad y las dudas, qué hacemos con la inestabilidad y los arrebatos de descontrol, qué hacemos con la tristeza que nos quebranta el alma... Cuando los sentimientos están negativos sólo hacen empequeñecernos, debilitarnos y enfermarnos. Cuando están equilibrados se convierten en herramientas adecuadas para avanzar por la vida según nuestros deseos y necesidades, con coraje y autodeterminación. ¡Cuando están equilibrados son edificantes! ¿Será porque aportan este potencial de libertad que las persiguen y las niegan? No son una pócima mágica que lo resuelve todo sin que tengamos que hacer nada. No, para eso ya existen muchas drogas legales y no legales que intentan hacernos creer que pueden darnos la felicidad, o eso dicen.

Las flores son mágicas por sus sorprendentes resultados, pero conllevan el arduo trabajo de auto-observarnos, con honestidad y humildad. No hay nada malo en reconocer por ejemplo que  somos perezosas/os, inestables, o que nos da miedo la enfermedad o que no nos atrevemos a meternos al mar por aprensión a que haya algo... todo lo contrario, el primer paso para solucionar un problema, es reconocerlo. Los miedo se han convertido en la gran plaga que azota el planeta. El Covid-19 no es nada comparado con los estragos que está produciendo en la población mundial, el miedo a la enfermedad. Y resulta que tenemos un remedio llamado Mimulus, Bach registró sus preparados florales como remedios, porque sirven para curar los sentimientos contrariados. Hoy en día en España y en otros lugares, le han quitado injustamente ese título.

Pero Mimulus sigue curando el miedo a la enfermedad y toda cosa conocida, como el miedo a perder el trabajo, a la pobreza, al abandono, al sufrimiento, a la soledad...

Hay cinco flores de Bach para tratar los diferentes miedos. Cuando nos asusta la oscuridad o nos angustia el vacio de la muerte, lo que necesitamos es Aspen.

Si por el contrario no hacemos más que sufrir pensando que a nuestros seres queridos les acontecen muchas situaciones desafortunadas y complicadas, entonces necesito Red chestnut... ¿Te gustaría aprender a usar las flores de Bach?

'La situación actual ha dejado en evidencia la necesidad de atender nuestras emociones para ganar una buena condición de salud. Analicemos juntos, de la mano de las investigaciones científicas que avalan este enunciado, por qué es totalmente cierto que la medicina floral de Bach, es lo que todos y todas necesitamos para ganar salud'.

Vivimos un tiempo marcado por el miedo a una amenaza que parece imposible afrontar por nosotros/as mismas. Una amenaza implacable para la que parece que de momento no tenemos soluciones. Estamos esperando que nos lleguen de manos de los expertos en hacer vacunas. Mientras tanto nos han mantenido encerrados en casa primero, y luego respirando el aire que con tanto esfuerzo han filtrado nuestros pulmones, para volver a tragarnos una y otra vez las toxinas y gases que nos perjudican.

Es normal sentir miedo ante algo que nos dicen que es desconocido, peligroso y que produce un cuadro patológico que no sabemos curar... ante el cual luego vemos morir miles de personas al día. En nuestro país y en el resto del mundo. Una pandemia como las de antes, algo que no habíamos visto en nuestros tiempos. Ante tales hechos lo raro sería despreocuparse, pensar que no es importante ni grave.

Nuestro organismo reacciona correctamente sintiendo miedo. En mayor o menor medida casi todas las personas hemos sentido miedo o inquietud, y quizás aún ahora; por nuestra salud y la de nuestros seres queridos, e incluso por la humanidad toda. Ya que una gran parte de la población se convirtió en vulnerable... por la debilidad de su salud, o por ser sencillamente mayores o muy pequeños y con el sistema inmune aún sin madurar.

'Sentir miedo ante una situación real de peligro juega a nuestro favor, porque nos pone en guardia, nos hace estar alertas y preparados para defendernos de la mejor manera. Pero hay diferentes peligros, y cada situación tiene sus propias necesidades'.

Desde el punto de vista de la Salud, la mejor manera de afrontar una posible infección, es tener nuestro Sistema Inmune en perfectas condiciones de Salud. Ya que entonces, aunque entremos en contacto con un microorganismo fuerte y agresivo, y aunque sea la primera vez que invade nuestro cuerpo, estaremos en condiciones de salir victoriosas/os. La mayor evidencia de que esto es cierto, es la cantidad de personas infectadas que no han desarrollado la enfermedad, o en algunos casos, sólo síntomas leves, similares a los de la gripe común. Son los conocidos asintomáticos. Gente con buena Salud que nos deja en evidencia que nuestro Sistema Inmune, por sí mismo, puede solucionar el problema ya que está diseñado para afrontar la invasión de microorganismos muy nocivos. Todos sabemos, que las personas a las que normalmente le damos una ayuda con las vacunas para la gripe, es a las personas mayores y los enfermos debilitados. Ya que con la edad, la respuesta fisiológica es lenta, y los males crónicos debilitan la economía general del organismo. También reciben la vacuna el personal sanitario, por la frecuencia con que entran en contacto con virus y bacterias, sobrecargando su sistema inmune. Acerca del resto de personas, se espera que seamos capaces de resolver satisfactoriamente, las condiciones adversas del cambio de estación que va de la bonanza y facilidad con que se vive en el verano, al frío, humedad y sobrecarga laboral que representa el inicio de un nuevo ciclo lectivo. ¡Y con mayores o menores inconvenientes, lo conseguimos! Hay muchas personas que no desarrollan la gripe y ni siquiera se resfrían.

Esta realidad nos habla acerca de cuál será nuestra mejor estrategia defensiva, ¡fortalecer nuestro Sistema Inmune! Para conseguirlo se hace esencial la actividad física, la alimentación variada, libre de toxinas y pesticidas, respirar aire puro, y fundamentalmente, gozar de una condición emocional positiva y armónica que nos permita mantener una vida social y afectiva fluida.

Desde el inicio de sus trabajos en 1957, las investigaciones realizadas por el psicólogo, Robert Ader, en el centro médico de la Universidad de Rochester, y el inmunólogo, Nicholas Cohen, demostraron el debilitamiento orgánico y la pérdida de inmunidad cuando el estrés, los traumas, los miedos, las rivalidades o conflictos, se apoderan de nosotros/as. Dando origen a la rama más moderna de la investigación médica, la psiconeuroinmunología. Cuyo nombre evidencia la estrecha e indisoluble relación entre los sentimientos, los pensamientos y el sistema inmune, a través del sistema neuroendocrino.

'Veamos los comienzos de estas investigaciones que, aunque son desconocidas y no se les da mucha trascendencia, dejan al descubierto cuál es el verdadero origen de nuestros males'.

El primero en avanzar con investigaciones sobre la temática de la influencia emocional sobre la condición del cuerpo físico, fue Pasteur, en 1878, cuando realizó un estudio que demostró que los pollos sometidos a estímulos hostiles son más susceptibles a la infección por ántrax.  Más adelante, en 1920, Walter Cannon, fisiólogo de la Universidad de Harvard, estudió con animales los efectos producidos por las emociones y las percepciones, en el sistema nervioso autónomo. Demostrando que todo cambio en el estado emocional del animal, como estrés, ansiedad o rabia, se veía acompañado por la detención total de los movimientos del estómago. Cuántos de nosotros/as, hemos tenido ocasión de comprobarlo personalmente, cuando en situaciones de estrés, malas noticias, nervios, o agotamiento, hemos perdido el apetito, o hemos comido pero nos ha sentado pesado o mal. Con estas investigaciones se dio inicio al reconocimiento de la reacción de lucha o huida, parálisis o bloqueo, hiperexcitación, o estrés agudo, como respuesta fisiológica, refleja e involuntaria ante la percepción de daño, ataque o amenaza a la supervivencia. Sus innovadoras ideas sobre la 'biopsicología de la emoción', fueron desarrolladas ampliamente por Phillip Bard, sentando precedentes de gran importancia en esta línea de investigación. En 1932,  Cannon publicó su libro "La sabiduría del cuerpo", donde introduce el término 'homeostasis' (gr. Homoios= similar, y stasis= quietud), haciendo referencia a los mecanismos de autoregulación propios de nuestro organismo, a través de los cuales, tiende continuamente a buscar el equilibrio de su medio interior.

Pocos años antes de la muerte de Cannon, en 1940, Hans Selye, investigador por la Universidad de Montreal, sometió animales a situaciones físicas y mentales de presión y adversidad, descubriendo entonces, reacciones fisiológicas muy concretas, que demuestran que el cuerpo se adapta fundamentalmente intentando combatir el estrés: agrandando las Glándulas Suprarenales, que son las encargadas de regular una respuesta adecuada estrés. Sin embargo, para dar esta respuesta, descuida otros aspectos fundamentales: atrofia el Timo, órgano linfoide altamente especializado del sistema inmune, donde maduran las células T, que son imprescindibles para adaptarnos a combatir específicamente a los invasores externos como bacterias o virus (cualquier estudiante habrá podido observar, como bajan sus defensas en épocas de exámenes consiguiendo a menudo que prospere algún proceso infeccioso); atrofia el Bazo, órgano linfático y centro de actividad del sistema inmune, donde se producen nuevos glóbulos rojos, y se destruyen los viejos o inviables junto a las plaquetas, entre otras funciones (quién no ha registrado el agotamiento que sigue a un período de sobrecarga, presión o infortunio). En estos experimentos también observó la formación de úlceras gástricas (otro de los males cuya relación con el estrés o la presión de circunstancias malas, cada vez se reconoce con más facilidad).   

'El estrés, el miedo, la inadaptación, la rabia, el dolor, la angustia, aguantar o resignarnos... de ninguna manera nos preparan para afrontar el peligro de una infección inminente, porque está demostrado que inciden y afectan negativamente a nuestro sistema inmune. ¡Limitan su capacidad de respuesta!'

Ante el peligro es normal y saludable sentir miedo, pero algo no va bien si a partir de esa circunstancia, 'nos quedamos viviendo la vida con miedo'. Condicionados e inhibidos por una enorme corte de pensamientos que se gestan a partir de ese sentimiento anclado en su fase negativa, sin que logre recobrar su equilibrio. Y que por el contrario, consigue empequeñecernos, limitar nuestra capacidad de actuación, y hasta enloquecernos.

En 1960, con posterioridad a las investigaciones de Ader, George Solomon, psiquiatra de la Universidad de California, evidenció experimentalmente la reducción del número de anticuerpos en roedores sometidos a estrés. Estas mismas pruebas realizadas en ratas infantiles, demostraron la pérdida de la respuesta específica mediada por anticuerpos, durante su vida adulta. Esta evidencia, debería ser un fuerte llamado de atención acerca de las sobrecargas y presiones bajo las que hoy en día crecen nuestros niños/as. Las enfermedades comprometidas propias de la vida adulta y la vejez, aparecen cada vez más en la niñez y la adolescencia, lo que abre un interrogante acerca de debilidad orgánica que nuestra forma de vida y nuestra forma de curarnos está generando.

En 1963, Elena Korneva y L.M. Khai investigadores rusos, demostraron, de forma paralela y sin tener conocimiento de los anteriores trabajos, que la condición psicoemocional de las personas, juega un papel crucial en el proceso de inmunorregulación.

'De toda esta trayectoria analizada, concluyo que lo fundamental será, sin lugar a dudas, atender el cómo nos sentimos. Para ello contamos con el valioso sistema de curación emocional, conocido como las 'flores de Bach', el más perfecto sistema de prevención, que nos ha legado el Dr. Edward Bach, 1886-1936, médico inglés, bacteriólogo, homeópata y cirujano. Ya que las flores de Bach nos ayudan a alcanzar el bienestar emocional'. 

                                                                                                                           Talía Lino