· Meissen, origen e infancia de Hahnemann ·

Meissen, origen e infancia de Hahnemann

Hahnemann nace en Meissen un estado federado de Sajonia, que por entonces era un poblado pequeño, situado en la confluencia de los ríos Elba y Meissen. En el siglo XVII, gracias al descubrimiento de la porcelana, este pueblo ganó popularidad por el desarrollo de la industria artesana que esta promovió.

El nacimiento de Hahnemann se produjo el día 11 de abril de 1755 a la madrugada, apenas pasadas las cero hora, situación que dio lugar a que el propio Hahnemann en vida, y los seguidores de la homeopatía ahora, festejan su nacimiento el día 10 de abril tal como él lo hacía. Algunos monumentos, como el que le rinde homenaje en Washington (EEUU), indica su nacimiento el día 11 de abril, y ha suscitado algunas confusiones.

El único dato que se conoce sobre su infancia, es que le gustaba ir a jugar al río y estar al aire libre, en la naturaleza. No hay más información acerca de sus primeros años, ninguno los miembros de su familia dejó escrituras que nos hablen de este período. Como dice el Dr. Richard Haehl, "-_Los primeros años de la vida de Samuel Hahnemann permanecen todavía en el dominio de las suposiciones".

Todo nos hace pensar que tuvo una infancia tranquila, junto a sus hermanos y su padres. Vivían en una casa luminosa y grande, a pesar de tratarse de una familia de humildes recursos. Su padre, el pintor Cristiano Godofredo, fue un hombre sencillo, sensible, educado y admirador de su contemporáneo, el escritor y filósofo Jean-Jacques Rosseau, que a su vez era músico, botánico y naturalista de origen franco-helvético (Ginebra 1712 - Francia, 1778). Rosseau le inspiraba con sus ideas liberales y transformadoras; en su autobiografía, su yo y sus obras más relevantes, Julia o la Nueva Eloisa (1761) y Emilio, o De la Educación (1762), este libre pensador, forjaba el estigma para transformación de las ideas sobre la familia; dando un vuelco total a la literatura europea con obras muy importantes como El contrato social y el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Se lo considera uno de los precursores del Romanticismo. Las ideas de Rousseau inspiraron también de forma determinante la Revolución Francesa, la Teoría Republicana y el Nacionalismo. Fue un gran observador que supo plasmar en su obra la problemática social en el marco de las libertades inalienables vulneradas y escribió "El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado" (El Contrato Social), y "El hombre es bueno por naturaleza" (Emilio, o De la educación), punto de partida para el análisis de su idea fundamental: "La educación es el elemento transformador que el hombre necesita".

El padre de Hahnemann se nutrió de estos principios, y teniendo en cuenta la forma en que educó a sus hijos, y la moral que forjó en Samuel, es indiscutible que supo plasmar las ideas en el ámbito de la realización práctica. Cristiano a su vez escribió un pequeño libro sobre pintura con acuarela, ya que este era su trabajo en la fábrica de porcelana y representaba el único soporte económico de la familia. Junto a su esposa, encargada de llevar adelante todas las tareas domésticas, educaron a sus cuatro hijos por igual, con principios elevados, enseñándoles a leer y escribir. El propio Hahnemann escribió acerca de ellos: "...se esforzaron por elevar el espíritu de su hijo por encima de la vulgaridad". En su autobiografía, además, rinde homenaje a su padre que le enseño más por los hechos que por las palabras: "actuar y ser, sin aparentar". Loable premisa que deberíamos rescatar, en tiempos en que las personas se esfuerzan tremendamente en aparentar ser lo que creen que deben ser, aunque no lo sean. Una enseñanza muy saludable si tenemos en cuenta, tal como analizamos a lo largo de los diferentes temarios, que la estrategia de las apariencias da origen a la ruptura de la unidad interna convirtiéndose en el origen de todo proceso de enfermedad.

Si en un primer momento, el padre se opuso a los estudios de su hijo, lo hizo porque por su situación económica, le era no sólo imposible financiar sus estudios, sino que además necesitaba que contribuyera con la familia.

Primeros estudios

Samuel Hahnemann fue un estudiante sorprendente, fuera de lo común. Su curiosidad y viva inteligencia le hicieron destacar entre sus compañeros de la escuela pública. Poseía una capacidad extraordinaria, era muy dedicado y ponía de manifiesto la necesidad de elegir continuamente de forma independiente sus estudios, en función de sus motivaciones. Samuel Hahnemann poseía además una inusual aptitud y gusto por los idiomas. Con estas virtudes se ganó rápidamente el cariño y el consentimiento de sus profesores y especialmente del director de la escuela, el Profesor Müller. Con doce años de edad se convirtió en un alumno adelantado de humanidades, demostrando excelentes dotes éticas e intelectuales. Müller reconoció la honradez y pureza de sus elevados sentimientos y le dijo: "Aún siendo niño sois maestro y maestro seréis. A partir de este momento tenéis permiso para frecuentar la clase que deseéis". Este director de escuela representó para Hahnemann, lo mejor que podía ocurrirle, ya que lejos de limitarlo con enfoques rígidos, se mantuvo atento y observador de las particulares necesidades del niño, satisfaciéndolas a cada paso. Algo que todos, cada uno con sus diferentes intereses y limitaciones, necesitamos para poder convertirnos en quien realmente somos. Es el principio de la Educación Libre, que aún hoy en pleno siglo XXI reclama su reconocimiento en el ámbito legal de Educación. El director de la escuela puso a su disposición todas las obras de la biblioteca, otorgándole libertad sin límites para su elección. Hahnemann alimentaba así su hambre de conocimiento, y con sólo catorce años de edad, substituía al profesor de griego cuando este faltaba.

No obstante estos privilegios, la situación económica de su familia, conducirían a su padre a retirarlo de los estudios para que trabajara y contribuyera materialmente al sustento de la familia. Decisión ante la cual Müller intentó interferir, pero fue el propio Samuel quien decidió que debía colaborar con su padre. Este momento fue muy difícil para él, el comercio nada tenía que ver con su vocación de estudio, no era lo que él realmente quería hacer, sino lo que consideraba su deber de hijo. Ante el conflicto surgido en su interior, supo escuchar los dictados de su alma, y sintió conveniente hacer todo lo que estuviera en sus manos para solucionar la situación. Volvió de forma imprevista a su casa, buscando la ayuda incondicional de su madre... esta lo escondió por unos días en casa mientras preparaba a su marido para recibir la noticia del regreso de su hijo; y para que aceptara además su idea de continuar estudiando. El papel de la madre es esencial, es ella quien le apoya sin reparar en las necesidades materiales, sino en aquellas más elevadas.

Nuevamente, gracias a la ayuda del Dr. Müller ingresa en la "Escuela Principesca de Santa Afra", donde él acababa de ser nombrado profesor. Samuel es aceptado a través de una carta que aconseja redactar a su padre, solicitando la admisión de su hijo como alumno particular de Müller. La escuela a pesar de ser para nobles, accedió a su incorporación, si bien al inicio hubo cierta tensión y antipatía hacía su protegido por esta irregularidad y porque los padres de Hahnemann, no pagaban nada a la escuela. Pero pronto se ganó la aprobación y la admiración de todos.

En la escuela Samuel Hahnemann volvió a contar de los privilegios que ya se había ganado, pudiendo elegir con total libertad su plan de estudio, que incluía la lectura de libros en otras lenguas y las lecciones que más le gustaban entre las que Samuel prefería: estudios de Matemáticas, Botánica y Física. Samuel poseía además un don especial para los idiomas, convirtiéndose en un valioso ayudante del resto de profesores, con los cuales se mostraba siempre agradecido. Se supo ganar la confianza y la admiración de sus maestros, por el entusiasmo con que se dedicaba al estudio. Fue considerado como un alumno que honraba a la escuela y a sus maestros, y se ganó de manera auténtica la estima de todos. Permaneció en la Escuela Principesca Santa Afra hasta la edad de veinte años, mientras residía con su familia, a la que así podía prestarle alguna ayuda a la vez que ganaba conocimientos científicos.

La revisión de esta primera etapa de la vida de Samuel Hahnemann, nos permite comprender la importancia del papel que juegan los afectos y la consciencia. El que Hahnemann hubiera pertenecido a una familia cuyos padres le amaron y le apoyaron desde el amor y la consciencia de la libertad, fue concluyente para el desarrollo que alcanzó; a pesar de las circunstancias económicas adversas, que como vemos, no fueron finalmente determinantes. Sin lugar a dudas, mejores recursos le hubieran ayudado a desgastarse menos mientras estudiaba.

Dice Hahnemann en su autobiografía: "Yo procuraba asimilar lo que leía; leía poco pero muy bien; ponía todo en orden en mi espíritu antes de seguir adelante... No olvidaba entre tanto, procurar ejercicio para mi cuerpo, movimiento al aire libre, alegría y fuerza gracias a las cuales fácilmente podía mantener la tensión continua de mi espíritu".